4-4-2

'Hay tres clases de futbolistas. Los que ven los espacios libres, los mismos que cualquier payaso ve desde la tribuna y los ves y te ponés contento y te sentís satisfecho cuando la pelota cae donde debe. Después están los que de pronto te hacen ver un espacio libre sin más, un espacio que vos mismo y quizá los otros podrían haber visto de haber observado atentamente. Éstos te toman de sorpresa. Y luego hay aquellos que crean un nuevo espacio donde no debería haber habido ningún espacio. Ésos son los profetas. Los poetas del juego'. J. Valdano

02 julio 2006

Son viejos, están para jubilarse

Ahí están. Han acabado con la farsa mercadotécnica del jogo bonito. No ha existido durante el Mundial, pero es que tampoco lo hizo antes. No me cansaré de repetir que el fútbol son las bandas. Por estar o por llegar, pero son las bandas. Y Brasil no ha hecho ni lo uno ni lo otro. No se puede jugar con un pretendido cuadrado mágico con dos laterales a los que no dejas pasar del medio y campo. El gran culpable ha sido Parreira, por no atreverse a sentar a Cafú, por obligar a R. Carlos a pensar más en defender, por no retrasar unos metros a Kaká para que viera el fútbol de cara y por no darle más libertad a Ronaldinho.

Ronaldinho ha demostrado que es el peor 'mejor jugador del año' de los últimos tiempos. Si lo comparamos con Figo, Ronaldo y Zidane (los anteriores a él), todos ellos se han echado el equipo a la espalda, cada uno en su estilo. Ronaldinho no lo ha hecho. Lo entendí en los partidos anteriores. Pero me pareció imperdonable que no lo hiciera en el partido contra Francia. Zidane le dio toda una lección de lo que es ser un líder respetado en un campo de fútbol, tanto por el rival como por los compañeros. Las estrellas mediáticas las eligen las empresas de márketing para mostrarlas al mundo. Los verdaderos líderes, los auténticos números uno, no son elegidos, simplemente se muestran siempre.