4-4-2

'Hay tres clases de futbolistas. Los que ven los espacios libres, los mismos que cualquier payaso ve desde la tribuna y los ves y te ponés contento y te sentís satisfecho cuando la pelota cae donde debe. Después están los que de pronto te hacen ver un espacio libre sin más, un espacio que vos mismo y quizá los otros podrían haber visto de haber observado atentamente. Éstos te toman de sorpresa. Y luego hay aquellos que crean un nuevo espacio donde no debería haber habido ningún espacio. Ésos son los profetas. Los poetas del juego'. J. Valdano

27 junio 2006

Un par de metros más arriba

De entrada, me resultó desilusionante ver a Holanda colgar balones desesperados al área de Portugal durante los últimos diez minutos. Me parece que Van Basten traicionó la historia futbolística de su país.

Jugar con extremos no es poner jugadores en la banda y ya está. Lleva implícito una manera de hacer circular el balón con fluidez y rapidez, favoreciendo la llegada de balones a los extremos con tiempo para jugarse un uno contra uno, o dos contra dos con la subida por fuera de los laterales. Claro que pocas veces me pareció ver a los extremos holandeses bien colocados.

El extremo tiene que estar bien abierto, pisando la línea, y jugando con el lateral al gato y al ratón: Ahora amago a tu espalda y recibo en corto, ahora que me abro y busco pase entre líneas, ahora juego al borde del fuera de juego, ahora busco una diagonal, etc. En este sentido, me decepcionó Robben, quien más que un extremo me pareció un niño mal criado, por sus gestos.

En concreto, me voy a quedar con la posición de los extremos cuando Holanda se dedicó a colgar balones:

Van Basten hace un último cambio viendo que Portugal no quiere salir de la cueva. Mete en punta a un jugador de 1,90 cm, rodeado de compañeros a ver si cazan algún rechace (a punto estuvieron). Sin embargo, los balones desde las bandas les llegaban demasiado en perpendicular, de tal forma que casi siempre estaban de espaldas a portería, fiándolo todo, como digo, a un rechace, pues no tenían posibilidad real de rematar con un mínimo acierto.

Entiendo que desde la banda se debió dar la orden a los laterales de incorporarse unos metros más por la banda (Portugal se replegó en el centro), de forma que a su vez obligaran a los extremos a irse unos metros más arriba. Desde esa posición los delanteros no sólo hubieran tenido la opción del rechace, sino además alguna opción de buscar un remate directo a portería.